Castelo Mendo

Situada entre el paisaje agreste que rodea el río Côa, la aldea de Castelo Mendo fue, durante la Edad Media, un núcleo urbano de gran importancia, debido a su proximidad con la frontera y a las excelentes características defensivas que ofrecía en la época de la fundación de la nacionalidad.

Situada entre el paisaje agreste que rodea el río Côa, la aldea de Castelo Mendo fue, durante la Edad Media, un núcleo urbano de gran importancia, debido a su proximidad con la frontera y a las excelentes características defensivas que ofrecía en la época de la fundación de la nacionalidad. Aunque su ocupación se remonta a la Edad de Bronce, hay restos de un poblado romano en el perímetro urbano. Sin embargo, fue con la Reconquista cristiana cuando, como sucedió con otras poblaciones fronterizas, Castelo Mendo cobró una nueva importancia por su papel estratégico en la defensa de la frontera de Riba-Côa frente a los reinos vecinos de Castilla y León.

Fue el rey D. Sancho II quien en 1229 dio el paso decisivo en la transformación del pueblo lindero, al otorgar la carta foral y creación de la feria franca, que pasó a realizarse allí tres veces al año, llevando a Castelo Mendo desarrollo económico y, por consiguiente, crecimiento urbano. En la misma época, el monarca mandó edificar el primitivo reducto amurallado que protegía el poblado medieval.

Durante el reinado de D. Dinis, Castelo Mendo jugó un papel importante en la defensa de la frontera, por lo que el llamado “el Labrador” ordenó construir la segunda cintura de murallas que rodea el núcleo medieval de la villa. Más adelante, cuando el Tratado de Alcañices estableció definitivamente las fronteras del reino, la aldea fue perdiendo importancia.

Hoy, Castelo Mendo conserva aún su diseño antiguo, en el que las murallas protegen un conjunto edificado de memorias históricas, con casas de ventanas manuelinas y balcones salientes. Visita esta acogedora aldea medieval, que está lista para recibirte.

En Castelo Mendo, no dejes de visitar:

  • El castillo;
  • El Museo del Tiempo y de los Sentidos;
  • Las iglesias de São Vicente y São Pedro;
  • El edificio que reunía la Prisión, el Tribunal y Casa da Câmara (Ayuntamiento), y que hoy hace las funciones de Oficina de Turismo;
  • El “Mendo” y la “Menda”;
  • La porta dos Berrões, en la que hay dos verracos de piedra celtas;
  • El edificio de la antigua Misericórdia;
  • La feria medieval.
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