Figueira

Una red enmarañada de callejuelas flanqueadas por casas típicas en esquisto conduce hasta el horno comunitario, en el que aún hoy se cuece el pan. Las antiguas generaciones usaban este lugar como punto de encuentro, como lo era también la fuente a la que todos iban a buscar agua.

Una red enmarañada de callejuelas flanqueadas por casas típicas en esquisto conduce hasta el horno comunitario, en el que aún hoy se cuece el pan. Las antiguas generaciones usaban este lugar como punto de encuentro, como lo era también la fuente a la que todos iban a buscar agua. Hoy, Figueira sique rigiéndose por los ritmos de la vida rural. El molino y la era, el ganado que pasa lentamente, las huertas y el transporte de heno en carros hacen de la aldea un lugar intemporal donde las personas se relacionan como una pequeña familia. A la salida, un camino conduce a un puente filipino y a un lagar de aceite. En contrapunto con tanta vida rural, bien cerca de allí están la playa fluvial de Fróia y el Centro de Paracaidismo das Moitas, lugares que también pueden proporcionar unos días magníficos.

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