Tomar

El desarrollo de Tomar está intimamente unido a la Orden de los Templarios que en 1159 recibió estas tierras como recompensa por la ayuda prestada a D. Afonso Henriques (1º rey de Portugal) en la reconquista cristiana del territorio.

Fue D. Gualdim Pais, 1º Maestro de la Orden en Portugal, el que fundó el castillo y en su interior el notable Convento de Cristo, ampliado y alterado a lo largo de los siglos, conserva influencias de diversos estilos arquitectónicos, y es el símbolo de la ciudad, clasificado como patrimonio mundial por la UNESCO.

Conocida como la ciudad de los Templarios, en Tomar se hallan otros testimonios de su influencia, especialmente el Bosque de los Siete Montes donde, según la tradición se celebraban rituales iniciáticos, y la Iglesia de Santa Maria do Olival que ellos fundaron en el s.XII y que conserva las tumbas de diversos Maestros de esta Orden.

La Orden de los Templarios se extinguió en Francia a principios del s.XIV, pero en Portugal fue transformada en Orden de Cristo a propuesta del Rey D. Dinis, posteriormente aprobada por el Papa, determinádose que los muchos bienes que poseía, pasasen a manos de la Orden de Cristo que llegó a tener un papel preponderante en la epopeya de los Descubrimientos Portugueses.

Expulsados de España, los Judíos establecieron aquí una colonia en las calles estrechas del centro histórico, en el que se conserva una de las más antiguas sinagogas de Portugal, complementada por el Museo Luso-Hebreo Abraão Zacuto.

Especial referencia merecen las espectaculares Fiestas de los “Tabuleiros” (bandejas) que se celebran en julio cada cuatro años, y cuyo origen está relacionado con el culto al Espíritu Santo.

A unos 14 kms de Tomar, destacamos el lago del pantano de Castelo de Bode de donde se recoge el agua para el abastecimiento de la ciudad de Lisboa, y en cuyas pequeñas islas y en las orillas plantadas de pinares, se encuentran deslumbrantes lugares, ideales para unas vacaciones en contacto con la naturaleza.

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