Ubicada en una colina de granito redondeada, este pueblo fue creciendo como si fuera un pesebre de Navidad!

Y esta es la topografía que los habitantes de Cabeça aprovechan todos los años en diciembre y la aldea se convierte en una aldea de Navidad.

En los alrededores de Cabeça en terrazas de declives acentuados a lo largo de los siglos, fueron construidas amplias áreas de escaleras, donde el suelo es suportado por muros de pizarra o de granito. Y es de la naturaleza que llegan todos los materiales que hacen brillar la Navidad: las estrellas, por ejemplo, son hechas a partir de caña de maíz y las bolas de Navidad son moldadas con hojas de helechos.