Naturaleza y Aire Libre

Parque D. Carlos I

Parque D. Carlos I
Creado en 1799 como Paseo de la Copa para los enfermos del Hospital Termal, en los terrenos de la antigua Quinta do Hospital, se ha convertido en un espacio democrático que combina estilos e influencias de diversos momentos históricos y períodos arquitectónicos.

Con una extensión de 11 hectáreas, el Parque D. Carlos I es un lujoso espacio verde de la ciudad de Caldas da Rainha que cuenta además con una historia llena de esplendor.

Hacia 1747 —cuando reinaba en Portugal D. João V—, se aplicó el concepto de espacio exclusivo para el ocio, surgiendo en esa época una zona claramente destinada al paseo de los enfermos.

En el marco de las profundas reformas que emprendió en el Hospital, D. João V ordenó construir la Casa da Convalescença y, con ello, justificó la necesidad de adquirir terrenos que se destinarían a esta nueva funcionalidad.

En el siglo XVIII surge un nuevo interés por el termalismo en Caldas da Rainha: se realizan innumerables análisis de las aguas termales y se debate sobre su composición y sus indicaciones terapéuticas.

También en esta época se empieza a percibir una cierta transformación social que se materializaría en el siglo XIX con el nacimiento de la burguesía, lo que conduce a un cambio en los usos y costumbres y a la aparición de nuevos hábitos de convivencia social.

Es en este contexto donde se fundamenta la adopción del paseo, el ocio y la diversión como nuevo elemento complementario de la acción terapéutica, lo que da lugar al surgimiento del Paseo de la Copa, encargado por el administrador del Hospital Termal de Caldas da Rainha, el Dr. António Gomes da Silva Pinheiro, en la segunda mitad del siglo XVIII.

El Passeio da Copa

El Paseo de la Copa era un jardín típicamente barroco, de composición axial, con muros de contención y escaleras, que permitía a los pacientes disponer de un espacio de ocio para pasear al aire libre durante su estancia en el Hospital Termal para recibir tratamiento.

Este proyecto inicial se modificaría en 1806 con el plano del nuevo Paseo de las Caldas, que marcaría el inicio del actual parque y que corresponde, en la actualidad, a su zona norte.

El siglo XIX conferirá a Caldas da Rainha un entusiasmo socioeconómico sin precedentes. Las visitas de la familia real se vuelven constantes, desencadenando dinámicas de gran boato social, situando a la villa en los circuitos turísticos nacionales más solicitados y famosos, y adquiriendo el estatus de Termas de Moda. 

Se acentúa el carácter lúdico del paseo; surge el Club, donde se podía jugar, bailar y escuchar música, y se organizaban cenas campestres y picnics.

Más que una simple terapia, los balnearios se erigen como una forma de ocio, lo que lleva al desarrollo de nuevas infraestructuras de apoyo.

La construcción de la Línea del Oeste en 1887, símbolo distintivo de modernidad, reforzará y ampliará este contexto.

Las sucesivas direcciones del Hospital Termal de Caldas da Rainha trataron de responder a las exigencias de nuevos públicos, en función de los nuevos requisitos de carácter médico, social y asistencial.

El toque de un genio llamado Berquó

En 1888, con la llegada del administrador Rodrigo María Berquó, se inicia una nueva etapa en la historia del Hospital Termal.

Rodrigo María Berquó comienza solicitando una partida del presupuesto de 1888-89 para proceder a la transformación de los viñedos existentes junto al Paseo de la Copa en un parque arbolado con un gran lago.

Su idea no se queda ahí y añade la necesidad de establecer diversas formas de entretenimiento: juegos, tenis, críquet, pelota, tiro con pistola, música en el quiosco de música y paseos en barco por el lago.

Berquó amplió el parque, mandó construir el lago artificial y se encargó de la vallado y la vigilancia.

Para ampliar la zona ajardinada fue necesario utilizar los terrenos de cultivo del Hospital, pero también hubo que llevar a cabo algunas expropiaciones que no dejaron de causar polémica.

La construcción del lago artificial, un elemento innovador que ya estaría abierto en 1891, plantearía el problema de su abastecimiento. La idea inicial era alimentarlo con agua termal, aprovechando así el excedente de agua de los tratamientos terapéuticos. 

Sin embargo, esta medida no sería suficiente, lo que llevó a la aprobación de otro presupuesto suplementario para adquirir tuberías de fundición que condujeran el agua desde el depósito del bosque hasta el balneario y el Parque D. Carlos I.
Y así es como el nuevo parque se convierte en un homenaje al sentimentalismo y al naturalismo, al estilo paisajístico que estaba de moda en toda Europa.

El siglo 20

En las dos primeras décadas del siglo XX, con la instauración de la república, el parque quedó prácticamente relegado al olvido por las sucesivas administraciones del hospital.

A partir de la década de 1930, se recupera el interés perdido por el parque, que pasa a ser un lugar privilegiado no solo para los veraneantes, sino también para la población de Caldas da Rainha.

En la segunda mitad de la década de 1940, la mejora y el embellecimiento del parque están a la orden del día.

A pesar de que el gran problema sigue siendo la escasez de fondos, la Asociación para la Defensa de los Intereses de Caldas, en colaboración con la Administración del Hospital Termal de Caldas da Rainha, aborda la importancia de incluir el parque en un plan de urbanización que llevará a cabo el ingeniero agrónomo paisajista Caldeira Cabral.

El proyecto se iniciará en 1948 y las obras se prolongarán hasta 1951. Con este proyecto se recuperan las formas más regulares, se cubren de césped los espacios baldíos, se cultivan setos de flores variadas y coloridas y se plantan árboles que crean juegos de contrastes de luz y sombra. Fuentes y estanques, azulejos y surtidores de piedra salpican el espacio.

El hospital cuenta ahora con su propio invernadero de flores, donde se pueden conservar las especies existentes y desarrollar otras nuevas.

El proyecto incluía además la ampliación del Museo José Malhoa y la construcción de un restaurante-bar, en sustitución de la terraza, así como la reparación de la pista de patinaje.

En el inventario botánico realizado en 2010 se contabilizaron en el Parque D. Carlos I 157 especies de árboles y arbustos, un vivero de robles portugueses y otras especies de la flora mediterránea original, algas, helechos, musgos, pequeñas plantas avasculares y líquenes.

Parque D. Carlos I
R. de Camões 37
Caldas da Rainha
Caldas da Rainha

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