Los orígenes
La etimología más probable es de origen latino, derivada de solitate, que dio lugar a soidade —palabra que aún se utiliza en gallego—, que a su vez se transformó en saudade por analogía con saúde; es posible que se produjera un proceso de elaboración literaria y consolidación del término. En gallego, saudade significa «el sentimiento profundo de pérdida o nostalgia absoluta de algo vivido en el pasado, considerado deseable».
La palabra «saudade» aparece por primera vez en el Cancioneiro da Vaticana, una colección que se remonta al siglo XIII y que reúne más de mil canciones de juglares gallego-portugueses que actuaban para reyes, nobles o para el pueblo. La palabra significaba el sufrimiento causado por la ausencia de un ser querido.
El rey Don Duarte, el Rey Filósofo (1391-1438), afirmaba que la palabra «saudade» solo existía en portugués y que pertenecía al corazón. Era el anhelo por la persona amada que ya no estaba presente.
Un libro de crónicas escrito por Júlio Dantas, Abelhas Doiradas, publicado en 1925, nos da una lección sobre esta palabra, tan apreciada por las personas enamoradas o por los poetas. Una de las mejores crónicas del libro se titula «A Saudade»: «una palabra que parece cantar, palpitar y llorar».
Álvaro de Campos, uno de los heterónimos de Fernando Pessoa, en su «Oda Marítima», definió de forma bellísima la palabra: «toda saudade es un muelle de piedra», aludiendo a los Descubrimientos Portugueses y a la saudade de la grandeza perdida del Imperio Portugués.
«Saudade» representa un cierto tipo de nostalgia, un anhelo por algo o alguien que nunca volverá. Un sentimiento permanente de vacío. El pasado se convierte en un lugar al que se pertenece.
Otros parientes de saudade
Por muy decepcionante que pueda resultar para el mundo lusófono, existen palabras muy similares a la palabra «saudade» en otras lenguas, a saber: «saudade» en gallego; «dor» en rumano; «stesk» en checo; «natzukashii» en japonés; «añoranza» en español; «Sehnsucht» en alemán; «inanguôró» en la lengua indígena guaná o chané; «söknudur» en islandés; «enyorança» en catalán; «hanîn» en árabe o «hiraeth» en galés.